¿Por qué, aveces, es difícil seguir?


Es una pregunta que da vueltas en mi cabeza más seguido de lo que me gustaría, o me atrevería a admitir. Y hay dos maneras en las que podría contestar.

La primera , la que me gustaría llamar “motivación personal”: Sigue adelante, eres una mujer creyente, que ama a Dios, que sabe que eres amada por Dios. Qué sirve en la iglesia, y lo disfrutas. Sabes que en Dios tienes todo y no te falta nada. Tienes a tu esposo, tus hijos que aunque no son perfectos, son una bendición maravillosa en tu vida. Tienes salud, no te falta nada. Sigue adelante.

La segunda, “la negación”: Tienes que seguir, no pasa nada, todo esta bien.

Pero hoy quiero plantear una tercera opción, y esa la encuentro en 2 Corintios 1: 3-7:

¡Demos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Él es un Padre bueno y amoroso, y siempre nos ayuda. Cuando tenemos dificultades, o cuando sufrimos, Dios nos ayuda para que podamos ayudar a los que sufren o tienen problemas. Nosotros sufrimos mucho, así como Cristo sufrió. Pero también, por medio de él, Dios nos consuela. Sufrimos para que ustedes puedan ser consolados y reciban la salvación. Dios nos ayuda para que nosotros podamos consolarlos a ustedes. Así ustedes podrán soportar con paciencia las dificultades y sufrimientos que también nosotros afrontamos. Confiamos mucho en ustedes y sabemos que, sí ahora sufren, también Dios los consolará.

“Demos gracias a Dios, El es un Padre bueno y amoroso y siempre nos ayuda” no hay momento en nuestra vida donde podemos ver esto mas claro que cuando sentimos que no podemos dar un paso más. En esta misma carta, Pablo nos recuerda que cuando nosotros somos débiles Dios es fuerte (2 Corintios 12:10). Pero hay algo importante en esto, y eso es él reconocer nuestra debilidad. El mundo nos quiere hace creer que somos poderosas, independientes y que en nosotras todo lo podemos. No hay nada más lejos de la verdad, y estoy convencida que el surgimiento de tantos problemas emocionales y de salud mental se deben a que no estamos dispuestas a reconocer nuestra propia debilidad, y queremos llevar el peso del mundo en nuestros hombros.

“Cuando tenemos dificultades, o cuando sufrimos, Dios nos ayuda para que podamos ayudar a los que sufren o tienen problemas.” El propósito de de mi sufrimiento es el de buscar consuelo en Dios, y al ser consolados por Él podamos ser consuelo para los demás. En este caso quizá lo más fácil es buscar consuelo en Dios. Poder ser consolada por alguien mas implica ir a buscar este consuelo, lo cual me lleva a admitir mi debilidad a alguien más, y allí mi amada hermana es donde esta el problema. Como menciono antes, la mentira mas grande es pensar que en esta vida somos independientes. Que podemos caminar solas, sin ayuda de nadie. Nos necesitamos, necesitamos dejar que nos consuelen. Queremos ser las que consuelan, también necesitamos del consuelo de las demás.

Cuando sienta que no puede dar un paso mas, en lugar de preguntarse por qué (como yo lo hago) busque el consuelo de Dios, y el de una hermana sabia y con discerniendo en el Señor. Alguien que ame a Dios, y que la ame a usted para consolarla y corregirla si es necesario.

“Nosotros sufrimos mucho, así como Cristo sufrió. Pero también, por medio de él, Dios nos consuela. Sufrimos para que ustedes puedan ser consolados y reciban la salvación.” El sufrimiento de Pablo fue parte de su caminar, Pablo se encontró con muchas dificultades, las cuales permitieron que el Evangelio llegara a muchos lugares, dando como resultado la salvación de muchos. De la misa forma, muchas veces el sufriendo nos lleva a encontrar terreno común lo cual puede ser una puerta abierta para el evangelio. Por el sufrimiento de Cristo nosotros somos salvos, y nuestro sufrimiento puede abrir una puerta para llevar el Evangelio a alguien más.

“Dios nos ayuda para que nosotros podamos consolarlos a ustedes. Así ustedes podrán soportar con paciencia las dificultades y sufrimientos que también nosotros afrontamos. Confiamos mucho en ustedes y sabemos que, sí ahora sufren, también Dios los consolará.”

Pablo da por hecho las dificultades. Cuando estemos en medio de ellas Dios nos ayudara, otros nos ayudaran, y nosotros podremos ayudar a otros. En ningún momento Pablo nos da una platica motivaciones invitándonos a seguir a pesar de, al contrario él nos invita a confiar en Dios en medio de. Sí, tienes todo lo que mencione en “mi primera opción” pero eso no quiere decir que no tienes también dificultades, sufrimiento, momentos en los que no puedes dar un paso más. Y esta bien, porque a pesar de todo lo que ya tienes en Cristo, seguimos en este cuerpo mortal que se debilita ante el sufrimiento. Pablo nos recuerda en 2 Corintios 4:16 que aunque nuestro hombre exterior va decayendo, el interior se renueva de día en día,

Hay momentos en no puedes dar un paso más porque El te pide que te quedes quieta, porque el peleara tus batallas, y eso mi amada hermana, esta bien.

Así como Dios vio a Agar en medio del desierto, junto a una fuente de agua. Así Dios también te ve en medio de tu dificultad. Hoy no te voy a pedir que no te rindas, hoy te voy a pedir que te rindas ante la única fuente de agua viva, Cristo, nuestro Señor, y allí… “Quédate quieta, y conoce que YO SOY DIOS” Salmo 46:10.


Mrs. Karla Carrasco

IBGE Colaboradora.




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